domingo, 13 de marzo de 2011

Triturarte

TRITURARTE...

A lo largo de tu vida conoces mucha gente, personas que pueden alegrarte la vida o simplemente personas que rídiculizan la de ellas. Pero a medida ves las cosas con otras aspiraciones te das cuenta que lo que buscabas ya lo encontraste y ya lo perdiste, he ahí porque lo de conocer y conocer gente.

Al parecer y con mi cronómetro de vida dando vueltas, he llegado a pensar que el conocimiento del ser humano en cuanto a relaciones sociales, no es más que un aviso de que próximamente enriqueceras tus experiencias bajo preguntas mórbidas e inútiles.

El conocer a otro par no es garantía de que encuentres una satisfacción racional, sexual, sentimental, etc. Más bien es una trascendencia de tu persona. Es conocerte mejor y sentirte bien o mal contigo mismo. Muchas veces me he fijado que al conocer a alguien, creo que he encontrado esa aguja en el pajar. Pero el tiempo muchas veces es la respuesta a tus preguntas.

Cuando las espectativas son grandes al conocer a alguien y lo que encuentras es una confución no significa que perdiste todo o como le llamo: "No es momento de triturarte". El conocimiento te hace grande, bueno o así lo dicen. 

Las experiencias de la vida son eso, experiencias así ante una desepción de tus relaciones sociales que mejor que ir en busca de la siguiente jajaja... Claro sin perder tu identidad y mal gastar saliva.




domingo, 6 de marzo de 2011

Enamorarse por casualidad.

La historia sin fin de muchos adolescentes, jóvenes y adultos con su idealización de eterna y juvenil apariencia. Muchas veces nos preguntamos porque fuimos victimas del mal de amores, de las mieles de otros, de perder el 50% de nuestra capacidad motora.
Simplemente es porque necesitamos del otro y a veces esas necesidades nos llevan a cometer errores como enamorarnos. ¿Pero es la falta de alguien, algo malo? La respuesta es No, sin embargo hacemos todo lo posible por no llenar nuestras espectativas de algo más que no sea un hombre o una mujer.

Describir la incapacidad de permitirnos ser libres me da escalofrío, por lo tanto no lo haré, sin embargo me juzgaré y los juzgaré. Ayudarse a si mismo a esperar más de la vida es un buen inicio para dejar de pensar en pajaros preñados. Con ello no puedo desmeritar a aquellos que se enamoran por casualidades del tiempo y el lugar.

Que más queda, hay que tomar el toro por los cuernos y sugerir lo siguiente: Quien se quiera enamorar que lo haga y que se atenga a las consecuencias (Ser correspondido, o en su defecto humillarse a los extremos) y el que por lo contrario elige la fidelidad así mismo, que no detenga sus sueños y dilate sus pupilas con la belleza del mundo.

Gracias....