He creido que tengo la mitad de mi vida.
He sentido que la otra mitad no está.
Recuerdo vagamente que estaba congelada en una botella, que no dependía de mí y según me cuentan es prestada.
Yo la ví saltar, la ví perder y muchas veces le he visto ganar.
Pero no está la otra mitad, cuando jugaste con ella y evadiste la muerte, lo hiciste con una mitad; la otra no está.
Fue un cálido mes de Julio cuando te la llevaste de la mano, la saludaste con ternura y nunca más la regresaste.
Intentos fallidos de recuperarla han hecho un profundo cansancio a mi otra mitad.
Pero no sufras vida mía, uno de estos días te la cruzarás.

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